Economías emergentes del fútbol; Brasil y el caso de Neymar

13 Mar

Horas después de la exhibición de Lionel Messi ante el Bayern Leverkusen en la Liga de Campeones, a miles de kilómetros del Nou Camp, la parte sur del planeta era testigo de  una réplica futbolística de no pocos quilates.

Neymar da Silva Santos Júnior, o simplemente Neymar,  la estrella del Santos brasileño, jugaba uno de sus partidos más inolvidables: tripleta al Inter de Porto Alegre, incluyendo dos golazos casi groseros, de esos que reparten sobre el suelo la dignidad del adversario.

Neymar bailó a sus rivales lejos de los campos de Milán, Manchester o Madrid. Lo hizo desde  el Urbano Caldeira, un pequeño pero bonito estadio  para 20.000 espectadores, ubicado en la ciudad portuaria de Santos, a 3o kilómetros de Sao Paulo.

El eje del fútbol mundial se desplazó de Barcelona a una ciudad intermedia de Brasil, gracias a un nuevo orden mundial del fútbol que aún se encuentra en etapas embrionarias, pero que poco a poco empieza a consolidarse.  El irrumpimiento de los cariocas como potencia económica,  y las repercusiones que tiene en el fortalecimiento de su fútbol local, ha permitido que Neymar no se destete de su tierra natal antes de tiempo.

Aunque a nivel de selecciones la Canarinha ha sido un poder casi autoritario, desde hace décadas la debilidad financiera de sus clubes ha convertido al fútbol brasileño en  una estantería  repleta de jóvenes promesas a precios de oferta, siempre rastrillada y absorbida con ferocidad por equipos de España, Portugal, Italia e Inglaterra. Pero ahora, la tendencia parece revertirse.

Hace unos años, nadie hubiera puesto en duda que Neymar estaría al otro lado del charco luego de unos cuantos goles en el brasileirao, dos o tres noches inspiradas en la Copa Libertadores y una oferta de 12 millones de dólares de algún equipo de media tabla en Inglaterra.

Sin embargo, durante los últimos 3 años, el Santos compró el pase de Neymar, rechazó ofertas por él del Barcelona, el Real Madrid, el Chelsea y el Manchester City,  y lo amarró hasta 2014,  con una cláusula anti europea de 75 millones de euros.

Aunque muchos juzgan esto como un capricho costosísimo, el club de Pelé lo planteó como un sacrificio momentáneo para consolidar una estrategia a largo plazo que traerá muchos y mayores beneficios que  la venta individual y apresurada de jugadores en ascenso.

Para retener a Neymar  en Brasil, el Santos hizo un monumental esfuerzo y compró el 55% de su pase (los grupos inversores brasileños DIS y TEISA son dueños del 45% restante)  pero logró convencer  a un grupo de nueve patrocinadores  para que paguen la mayor parte de su sueldo de 20 millones de dólares anuales,  uno de los más altos entre todos los futbolistas del planeta, según la prensa local.

El resultado: una jugada financiera magistral en la que todos ganan, pues mientras Neymar goza porque recibe en euros y gasta en reales, DIS y TEISA se regocijan por el precio creciente de su protegido y el Santos robustece sus arcas por márketing y venta de  derechos televisivos, el grupo de patrocinadores utiliza una de las figuras más reconocidas de su  país como gancho publicitario en un mercado de 200 millones de habitantes, de los cuales 130 se encuentran ad portas de conformar una de las clases medias más poderosas y numerosas del siglo XXI.

El caso de Neymar, sin embargo, es sólo una muestra de una tendencia financiera que empieza, poco a poco,  a consolidarse entre los clubes del gigante suramericano.

Una economía de dimensiones colosales, estable y en plena expansión como la brasileña, está permitiendo a sus equipos no sólo contar con recursos suficientes para retener a varias de sus nacientes estrellas (Neymar, Ganso) sino  para repatriar a varias de los suyos (Adriano, Ronaldinho, Deco, Wagner Love) adquirir otros extranjeros (Chen Zhizhao, Jesús Dátolo, Jorge Fucile, Jadson) y contratar técnicos de renombre con ofertas salariales nunca antes vistas.

Una reciente investigación de la revista Futbol Finance, reveló, por ejemplo,  que en el ranking de los 30 técnicos mejor pagados del mundo, varios se encuentran en Brasil. Luis Felipe Scolari, DT del Palmeiras, está ubicado en la posición 11 de la tabla con un sueldo anual de 3,6 millones de euros, mientras Muricy Ramalho (Santos), Abel Braga (Fluminense), Tite (Corinthians) y Dorival Júnior (Internacional) también aparecen en la lista.

La conformación de poderosas nóminas y cuerpos técnicos permitió a los equipos del brasileirao posicionarse como el sexto mercado mundial del fútbol, en cuanto a ingresos  por márketing y derechos televisivos,  desbancando al fútbol holandés y quedando a punto de quitarle el puesto al torneo francés en 2014. Según el director comercial del Corinthians, Luiz Paulo Rosenberg,  en Brasil aún están “gateando” en explotación económica por márketing, pero el futuro promete “facturaciones inéditas”.

El negocio, que durante AÑOS monopolizaron clubes del viejo continente, parece ponerse en sintonía con los flujos de dinero de diferentes actividades económicas que huyen de Europa y Estados Unidos para refugiarse no sólo en Brasil, sino en el grupo de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y otros países emergentes, cuyas ligas locales también se están robusteciendo aceleradamente.

En Suramérica, por ejemplo,  algunos clubes tradicionales comienzan a darse el lujo de retener a sus jugadores insignia por más tiempo y  realizar contrataciones internacionales de mayor peso. Aunque la U. de Chile perdió varias de sus figuras luego de un 2011 abrumador en el que consiguió la doble corona local y la copa Suramericana, logró mantener una columna vertebral y realizó importantes compras para mantener su línea ascendente.

En Colombia, Atlético Nacional de Medellín gastó más de  10 millones de dólares en refuerzos (algunos hablan de 30) para disputar la presente Copa Libertadores, algo impensable para un equipo del torneo cafetero hace unos años.

Ambos países, “curiosamente”, sostienen tasas de crecimiento anuales cercanas  al 6 por ciento anual.

Si bien aún las cifras de ingresos globales por campeonato marcan una amplia brecha entre las ligas en desarrollo y las europeas, poco a poco españoles, ingleses e italianos empiezan a ver cómo brasileños, chinos, colombianos, rusos y chilenos  saborean pedazos de una torta que pocas veces habían compartido. Pero en plena crisis y con un futuro a corto y mediano poco alentador, Europa no puede hacer más que correr su asiento y dejar que otros muerdan lo que sus debilitadas muelas no logran devorar.

Ahora el mundo emergente pide su parte.

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4 comentarios to “Economías emergentes del fútbol; Brasil y el caso de Neymar”

  1. Santiago García-Herreros 31/03/2012 a 5:01 PM #

    Muy bien Alejandro. Aún para un no fanático del fútbol, el artículo es interesante y envolvente.
    Espero que Brasil se culee al mundo.

  2. maria 20/06/2012 a 6:13 AM #

    siempre es bueno leer sobre la Universidad de Chile :)

    • alejandropp 27/06/2012 a 10:10 AM #

      En general, el éxito del fútbol chileno muestra una faceta más del desarrollo de su sociedad, pero la U. es todo un paradigma.

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