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Perú asusta a Latinoamérica

15 Abr
Toledo, Castañeda, Fujimori, Humala y Kuczynski. El Comercio

Toledo, Castañeda, Fujimori, Humala y Kuczynski. El Comercio

¿Hermanos peruanos, perdonen por la pregunta, pero ¿Se volvieron locos? ¿Realmente pasó eso? ¿De verdad?

Porque alguna explicación lógica tiene que haber. ¡Es que no tiene sentido!

¿Cómo carajos podremos entenderlo? ¿Cómo asimilar que ustedes mismos cargaron el revolver de sus victimarios? ¿ Por qué ataron a su país al trágico destino de escoger  entre “el sida y el el cáncer terminal” como dijo Mario Vargas LLosa?

¿Por qué , POR QUÉ, eligieron a Keiko Fujimori y Ollanta Humala?

¡Si el Perú era la nueva diva regional!  La niña mimada de analistas e inversores en Latinoamérica, el ejemplo de un país que estuvo sumido en la corrupción, el caos institucional, la violencia y la ignorancia hasta que sufrió una metamorfósis admirable, envidiable. En poco más de 10 años, construyó una economía sólida, boyante, con tasas de crecimiento superiores al siete por ciento anual que redujeron los índices de pobreza del 51 al 34%. Perú  era el país que doblegó al atraso y el estancamiento económico; el sitio donde todos queríamos invertir. Sí, todos, hasta sus “amados” chilenos.

Ustedes fueron  la adolescente de acné y frenillos que con los años se convirtió  en la chica de nuestro deseo; todos queríamos penetrar sus recursos, acariciar su mercado y   derramar millones de capitales encima de sus prósperas compañías.

Y ahí tenían a tres, sí, T-R-E-S  candidatos, que continuarían  con ese festín de lujuria económica que recorría los fértiles valles de su estabilidad macroeconómica. Al ‘Cholo Toledo’ seguramente le hubiera encantado.  ¿No fue acaso él quien empezó todo? ¿Las reformas, la estabilidad, la tan admirada responsabilidad económica? Fuera de las acusaciones faranduleras que lo señalaban de consumir alcohol como un ruso despechado en un invierno siberiano, ‘El Cholo’ aseguraba eso que tanto encantaba:  la continuidad de unas políticas que favorecían el  crecimiento, la llegada de capitales extranjeros  y la reducción de la pobreza .

¿Y el gringo Kuczynski? ¿Ese no era ministro de Toledo? También prometía cierta continuidad, y además preservaba la simpática tradición de los outsiders latinoamericanos de otorgar  un protagonismo desmedido a sus partes nobles como estrategia electoral  (En Colombia, Mockus es tan reconocido por sus extravagancias como por la palidez de sus nalgas; en Perú,  Kuczynski recibió un sorpresivo apretón testicular en el Callao, y seguramente en Argentina alguien frotara los pezones de su candidato preferido).

Bueno, ¿y Castañeda? Bah, Castañeda no importa, no iba ganar.  ¡Pero era de lo mismo! Ese también hubiera funcionado.

Lo importante es que tenían a esos tres candidatos. Tres que que indicaban el camino correcto, el de menor riesgo, el de la continuidad.

Pero no, por alguna razón que aún no comprendo, ustedes, queridos hermanos peruanos, decidieron escoger el sendero que conduce al precipicio de la muerte cancerígena o sidosa que advirtió Vargas LLosa.  Y por eso el próximo 5 de junio escogerán entre  la heredera del presidente que destruyó la institucionalidad del Perú (Keiko Fujimori) y un autócrata chavista disfrazado de  socialdemócrata brasilero (Ollanta Humala).

¿Qué pasó para que hubieran escogido tan mal? ¿ Podremos entender por qué  decidieron entregar el revolver a una pareja de ciegos epilépticos y no a tres francotiradores profesionales?

¿Por qué arruinaron todo si habían logrado tanto?

Tal vez había un par de lunares, pequeños derrames, gotas oscuras en medio de este  mar de inversiones y despegue económico, como que el 35%  de los peruanos aún continuaban en la pobreza, uno de cada tres no tenía acceso a agua potable,  dos de cada tres niños sufrían de desnutrición crónica y  únicamente un 30%  aún no tenía acceso a la educación.

¿Acaso arriesgaron todo lo que lograron… sólo por eso?  ¿Que droga se metieron antes de votar?

Porque ustedes, amigos peruanos, están a punto de acabar el festín. Y de paso, aplastar la euforia de  nosotros, sus vecinos. Desde la Patagonia hasta la frontera del Río Grande,  todos los que bailamos al ritmo del libre mercado y la inversión extranjera estamos desconsolados; la que más disfrutaba apagó la música, prendió las luces y se subió la falda.

¿Por qué? ¿ Sólo porque unos cuantos permanecían al margen del desarrollo? Pero es que ¡Dios mío! ¡Esta locomotora no puede  esperar al paso de burro de pobres y miserables! ¿ Ahora cómo quieren que sigamos bailando? ¿Aaahh? ¿Cómo?

Por su culpa, el resto de Latinoamérica suda, frotas su manos  y rasca su cabeza.  Estamos incómodos. Nerviosos. No sabemos dónde sentarnos o qué hacer.

Todo, porque  la niña linda decidió apagar la música.

De corazón, gracias por terminar la fiesta.

*Antes que nada, quisera disculparme con mis lectores por esta larga ausencia; deberes académicos me impidieron continuar momentánemanete con mis escritos. Ahora, Glocalia vuelve sin interrupciones. Adicionalmente, quisiera recomendarles la obra de Emilio Flores  un genial artista mexicano que le da una vuelta de tuerca a la violencia en México. ¿Qué tal les parece?

¿Debe ser Colombia el cuarto poder de Latinoamérica?

5 Oct

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, reunido con Cristina  Fernández, presidenta de Argentina, para tratar la crisis de Ecuador. (El Espectador)

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, reunido con Cristina Fernández, presidenta de Argentina, para tratar la crisis de Ecuador. (El Espectador)

Sorpresivamente, Juan Manuel Santos lideró la reacción de Unasur a la revuelta que la semana pasada puso contra las cuerdas a Rafael Correa. El bloque se pronunció rápidamente y mostró la sensibilidad extrema de sus miembros ante los golpes de estado y los levantamientos que han sido tan comunes en la historia Latinoamericana.

Con menos de cien días en el poder,  Santos convocó la cumbre de emergencia de Unasur, acordó con Alan García cerrar las fronteras con Ecuador y actuó como vocero regional durante el 30-S.  Varios analistas aseguran que Santos relanzó a Colombia dentro de Suramérica, después de años de recelo e incomodidad en cumbres internacionales durante la era Uribe.

Paralelamente al renacimiento dentro de la diplomacia proactiva,  el país está en carrera por asumir uno de los 1o puestos temporales del consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en el 2011. Aunque el ex presidente Uribe fue el gestor de la inciativa, Santos le dio continuidad y ya está limpiando el terreno para dar aviso en la región que va en serio y es mejor no interferir. Al parecer, Colombia no tendrá competencia y va por buen camino hacia su objetivo.

En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, Santos fue consecuente con sus ambiciones y, como pocas veces se ha visto, las palabras de un presidente colombiano apuntaron más a las oportunidades y los desafíos regionales (donde Colombia juega un papel clave, sobre todo en el tema de seguridad y por el cual quiere llegar al Consejo)  que al incesable tema del narcotráfico.

Como colombiano jamás había visto a un presidente liderando temas ajenos a la agenda interna del país: los micrófonos y las asambleas en Nueva York o Ginebra eran para pedir disculpas o comprensión por nuestras batallas perdidas ante el narcotráfico y la violencia desmedida. Los grandes debates nacionales giraban en torno a cómo limpiar la habitación antes de asomarse por el vecindario.

Pero desde el cambio de mando en el Palacio de Nariño, el estado colombiano muestra intenciones de posicionarse como un país con peso suficiente ( y avances significativos) como para reclamar un lugar de mayor influencia en la geopolítica latinoamericana.

Y desde muchos puntos de vista, es un reclamo lógico. Colombia es el tercer país más poblado de Latinoamérica, es su cuarta economía y  ocupa el quinto puesto en territorio. Es un puente natural entre las tres américas, provee de energía a la región y sobresale como el gigante agrícola de la CAN. Y ahora que se asoma por fuera del fango de sus problemas internos, no veo por qué no puede presentar papeles para reclamar dicho lugar.

Si analizamos los otros países que podrían disputarle este rol, encontramos que Venezuela está “deschavetada”, Ecuador aún tiembla por sus convulsiones institucionales y Perú, a pesar de su crecimiento sostenido, reduce su accionar internacional a las peleas de odio-amor con sus hermanos australes.

Y Chile… bueno, es harina de otro costal. A medio camino entre la CAN y Mercosur, tiene una economía más avanzada que la colombiana y está a las puertas del “desarrollo”. Sin embargo, su población es reducida y su territorio es poco más que la mitad del colombiano. Su liderazgo es indudable dentro del “deber ser” de los países emergentes, pero su brillo no es suficiente dentro de un cetro que necesita más peso que finura.

Aunque existen países líderes muy definidos en Latinoamérica (Argentina en el Cono Sur, México en Centroamérica y  Brasil encima de todos) hay espacio para un cuarto poder que sea vocero de la Comunidad Andina de Naciones (desde una aproximación de bloques económicos) o del norte de Suramérica (por consideraciones geográficas).

Y sería muy coherente que el país asumiera ese rol como poder medio. Dentro de una región dominada por Brasil, pero con destellos multipolares, esto tiene cabida.  Egipto en África e Indonesia en Asia son un ejemplo de ello.

Como pocas veces ocurre, la oportunidad se presentó y coincidió con un contexto nacional e internacional positivo.  Y Santos parece que se dio cuenta. Que Colombia asuma su verdadera dimensión le convendría no sólo a la nación, sino a la subregión, para que en un futuro próximo canalice sus intereses comunes en escenarios diplomáticos de mayor envergadura, con mejores resultados y menor dependencia de “grandes” menos representativos.

Farc-Gore, la “chispoteada” de Chávez y los calores de Piedad

24 Sep

1. Desde la muerte de ‘Raúl Reyes‘, los medios están en una grotesca competencia por ver quién publica la imagen más explícita y sangrienta de los grandes jefes guerrilleros caídos en combate.

Si yo fuera miembro de  algún grupo de metal colombiano bien cochino,  estaría de fiesta. ¡Ya hay portada para el próximo CD! ¿Escojo la cabeza medio ahuecada y la pierna cortada de ‘Raúl Reyes’? ¿O me voy a la moda con el rostro inflado y derretido del ‘Mono Jojoy’ en una sopa de sangre?

Porque si no soy el líder de Purulent, Vomitorium o Cadaverus INsangrentis, no veo para qué pueden servir estas imágenes. ¿Realmente es necesario mostrar tanto? Si el Ejército quiere atemorizar y advertir a los guerrilleros sobre su inminente futuro, definitivamente lo logró. ¿Pero no lo debería hacer de una manera un poquito menos macabra? ¿Quiénes son los sanguinarios? ¿Ellos o las Farc?

Aunque la mayoría de colombianos lo tenemos claro, imagínense estas fotos en manos de los idiotas útiles de las Farc que abundan en Suecia, Suiza y Noruega. El alto mando militar tendrá que asumir el efecto negativo que puede tener en su prestigio internacional la publicación de imágenes de los cadáveres desfigurados de sus enemigos.

Las ONG’s y grupos de izquierda en Europa y Estados Unidos con fuerte influencia en departamentos de relaciones exteriores no sabrán quiénes son los sanguinarios. Por favor, dejen algo a la imaginación.

2. Aunque ya hace muchos años la creatividad de Roberto Gómez Bolaños se detuvo, gracias a Dios aún contamos con humoristas y personajes tan graciosos y ocurrentes como los del mundo de la CH.

El demo-dictador de Venezuela, Hugo Chávez (¡Con CH de Chespirito!) es uno de ellos, y aunque supera en peso y maldad a cualquier personaje del Chavo del Ocho, sus “chispoteadas”  son de antología. La más reciente, es de las mejores que he visto en años.

En plena Asamblea General de la ONU, el embajador de Venezuela ante este organismo, Jorge Valero,  propuso que el  mundo (sí, el mundo) debía sustituir al modelo económico actual por una globalización de la “revolución bolivariana” para crear una sociedad donde reinen “la justicia, la igualdad y la solidaridad, con plena vigencia de los derechos humanos y las libertades democráticas”.

¿¿¿No es de lo más gracioso que les han contado en años???

3. Por último, Piedad Córdoba se refirió al ‘Mono Jojoy’ como un “guerrero” que había muerto como parte del conflicto armado. ¿Guerrero? ¿En serio? ¿Tan heroico era para la señora Córdoba?

Aunque a veces no lo quiera aceptar, creo que el papel de Piedad Córdoba es importante dentro de la sociedad colombiana; siempre debe haber alguien que asuma sus posiciones, una voz disonante, incómoda, que defiende lo que parece ofensivo para muchos y que exprese una corriente de pensamiento y acción a veces incomprensible dentro de la amplitud de la democracia.

Pero a las cosas hay que llamarlas por su nombre, y el ‘Mono Jojoy’ no “era un guerrero”; era un asesino y punto. Si acaso un guerrillero, pero lejos de ser comparable con un samurai, por Dios.

Creo que el turbante le esta cocinando el cerebro a la señora y ya hace rato esta dando signos de recalentamiento. Que se ponga unos hielitos.